06/03/2012

Cumpleaños de Gabriel García Márquez -> Cuento: El avión de la Bella durmiente

Con motivo del cumpleaños del Colombiano premio nobel de literatura Gabriel García Márquez, quiero compartir con ustedes este cuento corto, espero lo disfruten.


 

El avión de la Bella Durmiente.

Era bella, elástica, con una piel tierna del color del pan y los ojos de almendras verdes, y tenía el cabello liso y negro y largo hasta la espalda, y una aura de antigüedad que lo mismo podía ser de Indonesiá que de los Andes. Estaba vestida con un gusto sutil: chaqueta de lince, blusa de seda natural con flores muy tenues, pantalones de lino crudo, y unos zapatos lineales del color de las bugambilias. “Esta es la mujer más bella que he visto en mi vida”, pensé, cuando la vi pasar con sus sigilosos trancos de leona, mientras yo hacía la cola para abordar el avión de Nueva York en el aeropuerto Charles de Gaulle de París. Fue una aparición sobrenatural que existió sólo un instante y, desapareció en la muchedumbre del vestíbulo.

Eran las nueve de la mañana. Estaba nevando desde la noche anterior, y el tránsito era más denso que de costumbre en las calles de la ciudad, y más lento aún en la autopista, y había camiones de carga alineados a la orilla, y automóviles humeantes en la nieve. En el vestíbulo del aeropuerto, en cambio, la vida seguía en primavera.

Yo estaba en la fila de registro detrás de una anciana holandesa que demoró casi una hora discutiendo el peso de sus once maletas. Empezaba a aburrirme cuando vi la aparición instantánea que me dejó sin aliento, así que no supe cómo terminó el altercado, hasta que la empleada me bajó de las nubes con un reproche por mi distracción. A modo de disculpa le pregunté si creía en los amores a primera vista. “Claro que sí”, me dijo. “Los imposibles son los otros”. Siguió con la vista fija en la pantalla,de la computadora, y me preguntó qué asiento prefería: fumar o no fumar.

—Me da lo mismo —le dije con toda intención—, siempre que no sea al lado de las once maletas.

Ella lo agradeció con una sonrisa comercial sin apartar la vista de la pantalla fosforescente.

—Escoja un número —me dijo—: tres, cuatro o siete.

—Cuatro.

Su sonrisa tuvo un destello triunfal.

—En quince años que llevo aquí —dijo—, es el primero que no escoge el siete.

Marcó en la tarjeta de embarque el número del asiento y me la entregó con el resto de mis papeles, mirándome por primera vez con unos ojos color de uva que me sirvieron de consuelo mientras volvía a ver la bella. Sólo entonces me advirtió que el aeropuerto acababa de cerrarse y todos los vuelos estaban diferidos.

—¿Hasta cuándo?
—Hasta que Dios quiera —dijo con su sonrisa. La radio anunció esta mañana que será la nevada más grande del año.

Se equivocó: fue la más grande del siglo. Pero en la sala de espera de la primera clase la primavera era tan real que había rosas vivas en los floreros y hasta la música enlatada parecía tan sublime y sedante como lo pretendían sus creadores. De pronto se me ocurrió que aquel era un refugio adecuado para la bella, y la busqué en los otros salones, estremecido por mi propia audacia. Pero la mayoría eran hombres de la vida real que leían periódicos en inglés mientras sus mujeres pensaban en otros, contemplando los aviones muertos en la nieve a través de las vidrieras panorámicas, contemplando las fábricas glaciales, los vastos sementeras de Roissy devastados por los leones. Después del mediodía no había un espacio disponible, y el calor se había vuelto tan insoportable que escapé para respirar.

Afuera encontré un espectáculo sobrecogedor. Gentes de toda ley habían desbordado las salas de espera, y estaban acampadas en los corredores sofocantes, y aun en las escaleras, tendidas por los suelos con sus animales y sus niños, y sus enseres de viaje. Pues también la comunicación con la ciudad estaba interrumpida, y el palacio de plástico, transparente parecía una inmensa cápsula espacial varada en la tormenta. No pude evitar la idea de que también la bella debía estar en algún lugar en medio de aquellas hordas mansas, y esa fantasía me infundió nuevos ánimos para esperar.

A la hora del almuerzo habíamos asumido nuestra conciencia de náufragos. Las colas se hicieron interminables frente a los siete restaurantes, las cafeterías, los bares atestados, y en menos de tres horas tuvieron que cerrarlos porque no había nada qué comer ni beber. Los niños, que por un momento parecían ser todos los del mundo, se pusieron a llorar al mismo tiempo, y empezó a levantarse de la muchedumbre un olor de rebaño. Era el tiempo de los instintos. Lo único que alcancé a comer en medio de la rebatiña fueron los dos últimos vasos de helado de crema en una tienda infantil. Me los tomé poco a poco en el mostrador, mientras los camareros ponían las sillas sobre las mesas a medida que se desocupaban, y viéndome a mí mismo en el espejo del fondo, con el último vasito de cartón y la última cucharita de cartón, y pensando en la bella.

El vuelo de Nueva York, previsto para las once de la mañana, salió a las ocho de la noche. Cuando por fin logré embarcar, los pasajeros de la primera clase estaban ya en su sitio, y una azafata me condujo al mío. Me quedé sin aliento. En la poltrona vecina, junto a la ventanilla, la bella estaba tomando posesión de su espacio con el dominio de los viajeros expertos. “Si alguna vez escribiera esto, nadie me lo creería”, pensé. Y apenas si intenté en mi media lengua un saludo indeciso que ella no percibió.

Se instaló como para vivir muchos años, poniendo cada cosa en su sitio y en su orden, hasta que el lugar quedó tan bien dispuesto como la casa ideal donde todo estaba al alcance de la mano. Mientras lo hacía, el sobrecargo nos llevó la champaña de bienvenida. Cogí una copa para ofrecérsela a ella, pero me arrepentí a tiempo. Pues sólo quiso un vaso de agua, y le pidió al sobrecargo, primero en un francés inaccesible y luego en un inglés apenas más fácil, que no la despertara por ningún motivo durante el vuelo. Su voz grave y tibia arrastraba una tristeza oriental.

Cuando le llevaron el agua, abrió sobre las rodillas un cofre de tocador con esquinas de cobre, como los baúles de las abuelas, y sacó dos pastillas doradas de un estuche donde llevaba otras de colores diversos. Hacía todo de un modo metódico y parsimonioso, como si no hubiera nada que no estuviera previsto para ella desde su nacimiento. Por último bajó la cortina de la ventana, extendió la poltrona al máximo, se cubrió con la manta hasta la cintura sin quitarse los zapatos, se puso el antifaz de dormir, se acostó de medio lado en la poltrona, de espaldas a mí, y durmió sin una sola pausa, sin un suspiro, sin un cambio mínimo de posición, durante las ocho horas eternas y los doce minutos de sobra que duró el vuelo a Nueva York.

Fue un viaje intenso. Siempre he creído que no hay nada más hermoso en la naturaleza que una mujer hermosa, de modo que me fue imposible escapar ni un instante al hechizo de aquella criatura de fábula que dormía a mi lado. El sobrecargo había desaparecido tan pronto como despegamos, y fue reemplazado por una azafata cartesiano que trató de despertar a la bella para darle el estuche de tocador y los auriculares para la música. Le repetí la advertencia que ella le había hecho al sobrecargo, pero la azafata insistió para oír de ella misma que tampoco quería cenar. Tuvo que confirmárselo el sobrecargo, v aun así me reprendió porque la bella no se hubiera colgado en el cuello el cartoncito con la orden de no despertarla.

Hice una cena solitaria, diciéndome en silencio lo que le hubiera dicho a ella si hubiera estado despierta. Su sueño era tan estable, que en cierto momento tuve la inquietud de que las pastillas que se había tomado no fueran para dormir sino para morir. Antes de cada trago, levantaba la copa y brindaba.
—A tu salud, bella.

Terminada la cena apagaron las luces, dieron la película para nadie, y los dos quedamos solos en la penumbra del mundo. La tormenta más grande del siglo había pasado, y la noche del Atlántico era inmensa y limpida, y el avión parecía inmóvil entre las estrellas. Entonces la contemplé palmo a palmo durante varias horas, y la única señal de vida que pude percibir fueron las sombras de los sueños que pasaban por su frente como las nubes en el agua. Tenía en el cuello una cadena tan fina que era casi invisible sobre su piel de oro, las orejas perfectas sin puntadas para los aretes, las uñas rosadas de la buena salud, y un anillo liso en la mano izquierda. Como no parecía tener más de veinte años me consolé con la idea de que no fuera un anillo de bodas sino el de un noviazgo efímero. “Saber que duermes tú, cierta, segura, cauce fiel de abandono, línea pura, tan cerca de mis brazos maniatados”, pensé, repitiendo en la cresta de espúmas,de champaña el soneto magistral de Gerardo Diego. Luego extendí la poltrona a la altura de la suya, y quedamos acostados más cerca que en una cama matrimonial. El clima de su respiración era el mismo de la voz, y su piel exhalaba un hálito tenue que sólo podía ser el olor propio de su belleza. Me parecía increíble: en la primavera anterior había leído una hermosa novela de Yasunarl Kawabata sobre los ancianos burgueses de Kyoto que pagaban sumas enormes para pasar la noche contemplando a las muchachas más bellas de la ciudad, desnudas y narcotizadas, mientras ellos agonizaban de amor en la misma cama. No podían despertarlas, ni tocarlas, y ni siquiera lo intentaban, porque la esencia de¡ placer era verlas dormir. Aquella noche, velando el sueño de la bella, no sólo entendí aquel refinamiento senil, sino que lo viví a plenitud.

—Quién iba a creerlo —me dije, con el amor propio exacerbado por la champaña—: Yo, anciano japonés a estas alturas.

Creo que dormí varias horas, vencido por la champaña y los fogonazos mudos de la película, Y desperté con la cabeza agrietada. Fui al baño. Dos lugares detrás del mío yacía la anciana de las once maletas despatarrada de mala manera en la poltrona. Parecía un muerto olvidado en el campo de batalla. En el suelo, a mitad del pasillo, estaban sus lentes de leer con el collar de cuentas de colores, y por un instante disfruté de la dicha mezquina de no recogerlos.

Después de desahogarme de los excesos de champaña me sorprendí a mí mismo en el espejo, indigno y feo, y me asombré de que fueran tan terribles los estragos del amor. De pronto el avión se fue a pique, se enderezó como pudo, y prosiguió volando al galope. La orden de volver al asiento se encendió. Salí en estampida, con la ilusión de que sólo las turbulencias de Dios despertaran a la bella, y que tuviera que refugiarse en mis brazos huyendo del terror. En la prisa estuve a punto de pisar los lentes de la holandesa, y me hubiera alegrado. Pero volví sobre mis pasos, los recogí, y se los puse en el regazo, agradecido de pronto de que no hubiera escogido antes que yo el asiento número cuatro.

El sueño de la bella era invencible. Cuando el avión se estabilizó, tuve que resistir la tentación de sacudirla con cualquier pretexto, porque lo único que deseaba en aquella última hora de vuelo era verla despierta, aunque fuera enfurecida, para que yo pudiera recobrar mi libertad, y tal vez mi juventud. Pero no fui capaz. “Carajo”, me dije, con un gran desprecio. “¡Por qué no nací Tauro!”.

Despertó sin ayuda en el instante en que se encendieron los anuncios del aterrizaje, y estaba tan bella y lozana como si hubiera dormido en un rosal. Sólo entonces caí en la cuenta de que los vecinos de asiento en los aviones, igual que los matrimonios viejos, no se dan los buenos días al despertar. Tampoco ella. Se quitó el antifaz, abrió los ojos radiantes, enderezó la poltrona, tiró a un lado la manta, se sacudió las crines que se peinaban solas con su propio peso, volvió a ponerse el cofre en las rodillas, y se hizo un maquillaje rápido y superfluo, que le alcanzó justo para no mirarme hasta que la puerta se abrió. Entonces se puso la chaqueta de lince, pasó casi por encima de mí con una disculpa convencional en castellano puro de las Américas, y se fue sin despedirse siquiera, sin agradecerme al menos lo mucho que hice por nuestra noche feliz, y desapareció hasta el sol de hoy en la amazonia de Nueva York.

Junio 1982.

FIN

02/03/2012

Banda de turistas - El rogadero




Marrano por cuotas

Cuando marranobomba despertó, le faltaban 250grs de tocino y 500grs de chuleta.


Imagen tomada del twitter de @meich.

07/02/2012

Instrucciones para llorar - Julio Cortázar

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará  con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.



22/09/2011

Si los problemas con los computadores fueran reales…


Está en inglés pero los problemas básicos de los usuarios son iguales en todas partes del mundo y en todos los idiomas, así que no hay problema en entenderlo…

10/08/2011

Un punto azul pálido

Un punto azul pálido es una fotografía de la Tierra tomada por la nave espacial Voyager 1 a una distancia de 6.000 millones de kilómetros.


Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es casa. Eso es nosotros. En él se encuentra todo aquel que amas, todo aquel que conoces, todo aquel del que has oído hablar, cada ser humano que existió, vivió sus vidas. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol.

La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades visitadas por los habitantes de una esquina de ese pixel para los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuente de sus incomprensiones, lo ávidos de matarse unos a otros, lo ferviente de su odio. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida.

Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.

Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter. Quizá no hay mejor demostración de la tontería de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido.



"Comentarios de Carl Sagan sobre esa histórica foto, que aparecen como colofón de la serie Cosmos"

29/07/2011

10 Estrategias de Manipulación Mediática

Por Noam Chomsky


1. La estrategia de la distracción: El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones: Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad: Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir: Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad: La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión: Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad: Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad: Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad: Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto desvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen: En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.
 

14/07/2011

Elogio del desequilibrio por Francisco José Ortiz (Articulo en la revista el Malpensante)


"Al contrario de lo que suponen las teologías perezosas, la energía de la vida proviene del desequilibrio, la creatividad del error, el arte del caos. En términos evolutivos la cucaracha es más perfecta que el hombre"


Nunca he confiado en los ascetas, monjes, anacoretas, místicos o cualquiera que se recluya por fuera de este mundo a intentar la perfección, la iluminación, la santidad. Hay algo sospechoso en sus maneras, en su velocidad; sus atuendos denotan cierta tranquilidad parecida a la indiferencia. No sé si por las mismas razones nunca he podido imaginar a un Dios inmortal y perfecto. ¿Acaso una eternidad impoluta no equivale a un aburrimiento interminable? Al saberse inmortal, ¿no se convirtió Homero en troglodita?
Más allá de estas cuestiones metafísicas, valdría la pena preguntarse cuáles han sido las secuelas culturales e ideológicas producidas por la concepción de una divinidad perfecta que es capaz de producir un mundo imperfecto.
¿Tendrá esto algo que ver con la esquizofrenia y la hipocresía que proliferan en nuestras sociedades? Me viene a la memoria una frase de Schiller: “Cuando los dioses eran más humanos, los humanos eran más divinos”.
 
Enfrentados al aburrimiento de Dios, cabe preguntarnos si podríamos hacer una “antología” o “elogio del error”, una reivindicación de los segundos y terceros lugares, un triunfo del desequilibrio.
 
El problema no es que la perfección sea inalcanzable —es posible lograr una “perfección formal”. Ejemplo de esto son teoremas matemáticos, enunciados lógicos, sonatas para piano, algunas manifestaciones de las artes plásticas y literarias: todos ellos universos que perduran por su forma, por su técnica, por su belleza, no por lo que nos puedan enseñar sobre la realidad.
 
Dice Bertrand Russell que el escepticismo es el único sistema filosóficamente perfecto, el único que, en vez de intentar una explicación del universo, exhibe argumentos sobre la imposibilidad de conocer, o al menos sobre la imposibilidad de un conocimiento no subjetivo de la realidad. Bástenos citar a Kant: “No es posible conocer la cosa en sí, sólo la cosa para mí”. Dicho esto, ninguna afirmación sobre la realidad puede formularse sin caer en un error. El conocimiento, lo que llamamos conocimiento, sólo puede existir en el error. Un error que vale la pena cometer.
 
La educación debería estar menos enfocada en transmitir conocimientos rígidos, modelos que funcionan en condiciones ideales, propiedades algebraicas, versiones estereotipadas de la historia, y en vez de eso debería ayudarnos a desarrollar una actitud crítica, a estimular la imaginación y la intuición, debería mostrarnos lo infinitamente compleja que es cualquier realidad humana, cualquier sociedad, cualquier organización.
 
En sus Cartas a un joven poeta, Rainer Maria Rilke recomienda buscar siempre lo más difícil, “porque ahí se encuentra todo lo viviente”. El arte nunca nace de la plenitud, nace, en cambio, de una cierta tensión del vacío y como una forma de resolver esa tensión, no anulándola, sino ofreciéndole un cuerpo y un alma, que es el objeto artístico.
 
Incluso podríamos decir lo mismo de la historia: es sobre todo en los períodos de guerra cuando se producen saltos en el desarrollo tecnológico y en la evolución social de las naciones.
 
El movimiento nace del desequilibrio. La vida nace del desequilibrio, de la diferencia de potenciales químicos, eléctricos, gravitatorios. La supuesta “muerte térmica” del universo ocurre cuando toda la energía se encuentra en un equilibrio inmóvil, tibio y eterno.
 
Una amiga cristiana se declaró antidarwiniana cuando le dije que nosotros éramos producto de un error genético. Las cucarachas son animales primitivos porque están tan bien diseñadas, son tan adaptables, que nunca tuvieron que evolucionar. El error es la quintaesencia del universo. La inteligencia sólo puede desarrollarse en la dificultad. Es así como nosotros nos definimos sobre todo por nuestras carencias y necesidades, por lo que no tenemos, por lo que no podemos alcanzar: “El hombre no se enamora de lo que ve, sino de lo que sueña”.
 
Por eso durante algunas tardes, cuando la ciudad, por unos segundos, parece intentar una siesta, imagino a un Dios equivocado e impotente, abatido por el destino de esta humanidad. Yo me recuesto en silencio, y me siento capaz de perdonarlo. Sólo un mundo disparatado produce vanguardias, teorías filosóficas, jóvenes idealistas, soñadores sin tregua. Si bien aceptar el mundo tal y como es resulta una proposición inmoral, lo cierto es que la vida en un paraíso terrenal equivaldría a una felicidad animal: inconsciente y vacua.

29/06/2011

IMS - Soy Sauce 2009

IMS son las siglas de Instituto Mexicano del Sonido, un proyecto que inició Camilo Lara, y al que se incorporó Oliver Castro, ambos mejicanos, aunque es un proyecto del primero. Su música es una fusión de música popular, sobre todo folklore latinoamericano, y electrónica, es decir, trip-hop con sabor a salsa, pop latino en clave house... Música elegre, ideal para animar fiestas, pero tan imaginativa que se puede escuchar activamente sin llegar nunca a cansarse. Es también, por supuesto, una propuesta imprescindible para los amantes de la electrónica más exótica, del floklore reinterpretado en clave de música de club, es decir, para los interesados en lo electro-latino. Pero, incluso si todas estas etiquetas te dejan del todo indiferente, IMS logrará seducirte, especialmente si estás abierto a la música que no parece tomarse en serio a sí misma, que incorpora humor y que, y esto es lo más importante, tiene la cualidad de sonar diferente a todo lo que se ha escuchado antes.

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Camilo Lara y Oliver Castro trabajan en oficinas durante el día, pero cuando acaba la jornada laboral, se divierten produciendo electrónica, con la ayuda de imaginación, un ordenador y una profusa colección de vinilos con mucha, mucha música popular. Su primer trabajo, Mejico Maxico, editado a finales del 2005 por Lovemonk, ha sido un éxito de crítica en todo el mundo, llegando incluso a figurar en más de una lista estadounidense de lo mejor del año en materia electrónica, y merecidamente. Sin duda, es uno de esos discos que Acid Jazz Hispano no duda en recomendar. Para terminar, copio y pego un párrafo que se puede leer en la biografía publicada en la web del sello Lovemonk, a propósito de Camilo Lara: “No es Camilo ningún avezado informático que tiene su ordenador destripado y maximizado, de hecho es más bien torpe con él, y su pantalla está llena de huellas de sus dedos, con los que mide los compases… pero con estas herramientas y un vasto concimiento de la música popular de los últimos sesenta años ha logrado hacer su primer disco”. En Noviembre del 2007 llega a las tiendas su segundo álbum, Piñata. A principios del 2009, el sello El Volcán presenta su tercer trabajo de estudio, Soy Sauce. (Fuente: http://lnx.indajaus.com/acidjazzhispano/content-847.html)

Aquí les dejo el videito de una canción del álbum que pueden bajar dandole clic arriba en la portada, se los recomiendo esta bien sabroson.

15/06/2011

Cotejos: Original Vs Cover - Ahí les dejo pa que juzguen cual les parece mejor.

Esta vez quiero compartir con ustedes una muy buena canción clásica, al menos para mí. Se trata de "Miss you" escrita por Mick Jagger líder de la banda inglesa Rolling stones que salió en su álbum Some Girls el 9 de junio de 1978, el cual trepó directamente hasta la cima de las carteleras mundiales y se convirtió hasta la fecha en su álbum más vendido en Estados Unidos y el resto del mundo al rebasar las 10 millones de unidades.



Y por otro lado está la versión de la misma canción de Mirwais Ahmadzaï más conocido como Mirwais, un productor discográfico y compositor suizo, radicado en París, y uno de los principales exponentes de la música progressive francesa. Formó parte del disuelto grupo Taxi Girl en los años 1980. Fue re-descubierto por Madonna a fines de los 1990 cuando él envió un demo a su entonces sello discográfico Maverick Records.




Ahí les dejo pa que juzguen cual les parece mejor,  a mí personalmente ambas me parecen muy buenas, siento la misma canción de fondo pero tan distintas.

Espero las disfruten.

08/06/2011

"Cinemagraphs"

El concepto de GIFs animados es tan antiguo como el Internet, justo cuando se creia que ya no se puede hacer nada ingenioso referente a este tema, el fotógrafo Jamie Beck en colaboración con Kevin Burg, un diseñador web con experiencia en gráficos de video y animación, crean una serie de magníficos GIF animados de nombre “cinemagraphs“.

Sólo juzguen ustedes, a mi personalmente me parecen excelentes.

El resultado final es único, Aunque no todo se mueve, cada gesto está fijado en el tiempo, los pequeños detalles están más allá de la quietud.

05/06/2011

La bliblia del caos - Millor Fernandes



Milton Viola Fernandes, más conocido como Millôr Fernandes, es uno de los escritores y humoristas más famosos e influyentes del Brasil. Nacido a mediados de los años 20, Millôr colabora desde hace setenta años con diversos medios periodísticos y también se ha desempeñado como autor teatral e ilustrador.

En 1956 obtuvo el primer premio (compartido con el norteamericano Saul Steinberg) en una muestra internacional de caricatura, celebrada en Buenos Aires . En 1969 se conviritió en uno de los fundadores del diario O Pasquim.

Entre sus muchísimos libros pueden mencionarse: Lições de um ignorante (1963), Fábulas Fabulosas (1964), Novas fábulas fabulosas (1978) y el magnífico A bíblia do caos (1994), al que corresponden algunos de estos aforismos, seleccionados y traducidos por Mario Jursich Durán, en marzo de 2005, para la revista colombiana El malpensante.

- Algo a favor del alcoholismo: nunca vi a cien mil borrachos de un país que quisieran acabar con cien mil borrachos de otro país.

“Aborigen” es la manera peyorativa con que los conquistadores se refieren al dueño de la propiedad.

- Academicismo: ¿por qué el baile no es hablado?

- Morir, por ejemplo, es una cosa que siempre se debe dejar para después.

- Adulterio: ruptura de contrato vitalicio, civil y religioso, con sustitución del socio sin aviso previo (Eufemismos)

- Afinidad: Cuando dos personas odian a la misma persona, tienen la impresión de que se estiman

- Toda alegría es así: ya viene envuelta en el fino papel de una tristecita.

- Es indiscutible que a los veinte años todos somos tremendos idiotas. Como también es indiscutible que, con el paso del tiempo, nos transformaremos en idiotas mucho más viejos.

- Es fácil para la gente conformarse con lo que tiene. Lo difícil es conformarse con lo que no tiene.

- Si Dios me da fuerza y salud, pienso probar que no existe

- Eterno en el amor tiene el mismo sentido que permanente en el pelo.

- Pues sí, nací con talento melódico en una época en que el personal sólo se interesaba por la percusión.

- Analista es un sujeto que, partiendo de premisas falsas, consigue llegar a conclusiones perfectamente equivocadas.

- Anatomía es esa cosa que los hombres también tienen, pero que en las mujeres queda mucho mejor.

- El mayor anticonceptivo es el mal aliento

- A la hora del hambre todo revolucionario acaba aceptando una buena sopa reaccionaria

- La ingenuidad del antimilitarismo es no comprender que se puede matar sin odio.

- Lo importante no es pensar; es tener expresión de pensador

- Conozco personas que pensaban tener el activismo del Che y la filosofía de Marx y tenían apenas el asma del Che y los furúnculos de Marx.

- Hay personas que tienen una manera en extremo desagradable de no decir las cosas.

- El pie de atleta es una enfermedad fácilmente curable. El cerebro de atleta no tiene cura

- En política, lo que te dicen nunca es tan importante como lo que oíste sin querer.

- Quien vive de esperanzas muere muy flaco

- “Buenos días”, dice la autocrítica, “vine a presentarte a ti mismo contigo mismo”

- ¿Por qué nunca ningún país erigió un monumento autocrítico, el Arco de la Derrota?

- Soy la plaga que ayudó a destruir el árbol genealógico de la familia.

- Hacía como el avestruz: para no tener conocimiento de la realidad metía la cabeza en el televisor.

- Cuando sean comunes los vaijes interplanetarios, lo difícil será descubrir a qué planeta fueron a parar nuestras maletas.

- Cuando se habla de bancos y robos, pregunto de inmediato: ¿de afuera para adentro o de adentro para afuera?

- En el principio era el dolor, la angustia, el sufrimiento. Después la cosa fue empeorando.

- La belleza es la inteligencia a flor de piel.

- El amanecer es el precio que paga el bohemio por vivir en el sistema solar.

- El camello es un animal que, después de permanecer varios días sin comer ni beber, consigue pasar por el ojo de una aguja y entrar fácilmente en el reino de los cielos (Falsa cultura).

- A los trece años, con un par de senos nuevos, ella comprendió que su cuerpo ya no cabía en la moral de sus padres.

- Cuando un baterista muere debe hacerse un minuto de ruido.

- La tontería del comediante se ve cuando quien ríe de último está sentado en la primera fila.

- El gobierno afirma que no hay miseria en Brasil; ése es un complot de las imágenes de la televisión amangualadas con los editoriales de los periódicos y con unos ciencuenta millones de personas hambrientas y agresivas que vagabundean por las calles.

- No entiendo por qué persiguen a los comunistas. ¿Acaso la Constitución no permite la libertad de cultos?

- Confesión es aquello que el criminal hace espontáneamente después de unas horas de paliza.

- Consuélate amigo: el sol da todo ese espectáculo al comenzar el día y la mayor parte de la platea continúa durmiendo.

- Estás borracho cuando empiezas a sentir solidaridad y no consigues pronunciar esa palabra.

- Ciertos crepúsculos, se nota con facilidad, quieren ingresar a la Academia de Bellas Artes.

- Es como decía el hijo de la bella actriz: “Nací en 1964, dos años después de mi madre”.

- El delator se gana el pan con el sudor de su dedo.

- La democracia es la creencia en que una multitud de idiotas juntos puede resolver problemas mejor que un cretino solo.

- La democracia comienza a la hora de votar. Y termina a la hora de contar.

- El que nace para ahogado nunca llega a nadador.

- Un político: “Con verdadera indignación y no menos alboroto vi que la prensa publicó exactamente lo que yo había dicho”.

- Hay tipos que dejan instrucciones detalladas sobre cómo debe ser su entierro. Yo no; quiero que mis amigos me den una sorpresa.

- Dios existe. Pero no trabaja full time.

- La diferencia entre el hombre y la mujer es ínfima, pero aumenta cuando los dos se aproximan.

- En la oscuridad de la plaza encontré a Diógenes buscando a un hombre. Una linterna en una mano, una Mágnum en la otra (Diógenes 1981)

- La belleza es superficial. La feúra no.

- ¿Por qué será que cuando marcamos mal un número nunca está ocupado?

- Mi epitafio: “No cuenten más conmigo”

- Podré no ser un buen ejemplo, pero soy un buen aviso.

- Ser pobre no es un crimen, pero ayuda a llegar hasta allí.

- Está probado: no existe intestino respetable.

- Misterios económicos: ¿cómo es que un padre, pobre, cansado, mal instruido, consigue mantener a cuatro o cinco hijos, y cuatro o cinco hijos, una vez criados y educados, no consiguen mantener a un padre?

- El primer requisito para ser un gran hombre es estar muerto.

- Inflación: donde comían dos no come ni uno.

- ¿Cuándo fue que los jóvenes empezaron a ser tan tontos e inmorales? ¿No fue cuando cumpliste cuarenta años?

- Todos los días, por la mañana, abro la ventana, miro al mundo con supremo desdén y comienzo a contar: “10 – 9 – 8 – 7 – 6 – 5 – 4 – 3 – 2…”. Un día acertaré.

- El actor en decadencia me decía que, a estas alturas de la vida, acepta hasta un papel higiénico.

- ¿Por qué será que vine al mundo para sentarme en la última fila detrás de esta columna?

- Las ideologías son insaciables: cada vez exigen más sacrificios humanos.

- Y pensar que fueron necesarios millones de años de evolución de la especie para hacer un animador de televisión.

- De indignidad en indignidad uno acaba de alto dignatario.

- Soy del tiempo en que el sexo era hecho a mano.

- Las esposas que leen con demasiado interés detalles de crímenes pasionales corren el serio riesgo de quedar viudas.

- Responda de prisa: ¿Cuándo un médico muere, la tasa de mortalidad del país aumenta o disminuye?

- La puntualidad es una larga soledad

- Tan mediocre que ni siquiera el día de su propio entierro consiguió ser el centro de atracción.

- Se llama monogamia a la capacidad de ser infiel a la misma persona toda la vida.

- Desde los portugueses, siempre fue así: llamar al Cabo de las Tormentas, Cabo de Buena Esperanza y asunto arreglado.

- La telenovela era tan mala que la estrellita joven le preguntó a la vieja: “Marcia, por favor, ¿a quién se lo tengo que dar para salir de esta mierda?”

- ¿Y después de todo eso que hacen en público, también se van para la cama?

- El ajedrez es un juego que desarrolla la inteligencia… para jugar ajedrez.

- La piedra, que sobre el papel es incapaz de dibujar una línea recta, en el agua dibuja círculos perfectos.


03/06/2011

¡Help!

Help! I need somebody
help! Not just anybody
help! You know I need someone
¡HELP!




31/05/2011

Human disco ball - Plastilina Mosh

Este video lo vi por primera vez en MTV por allá a finales de los 90´s cuando aún era bueno y no pasaban tanta basura, me gusto mucho el video, muy loco y la canción es toda pegajosa.